¿POR QUÉ NO RECORDAMOS NADA ANTES DE LOS 3 AÑOS DE EDAD?

 


¿Y si probamos a intentar recordar cómo fue nuestro primer día de clase en la escuela con el mayor detalle posible? Lo más seguro es que no seamos capaces de obtener ningún recuerdo. De hecho, la mayoría de la gente no es capaz de recuperar este acontecimiento. 

¿Por qué nos cuesta más recordar los acontecimientos de nuestra primera infancia que los posteriores? Este fenómeno es conocido como “amnesia en la infancia”, el cual se ha demostrado que abarca el período del nacimiento hasta los 5 años de edad aproximadamente.


La amnesia infantil o amnesia en niños es la incapacidad de los adultos para recuperar recuerdos episódicos (recuerdos de eventos específicos como momentos, lugares, emociones asociadas y otros contextos, quién, qué, cuándo y dónde) antes de la edad de dos a tres años, así como del periodo antes de los 10 años de edad, de los cuales los adultos retienen menos recuerdos de lo que, de otro modo, podrían esperarse con el paso del tiempo.

Este hecho ha desconcertado a muchos investigadores, pues los niños de cinco años han desarrollado el 85 % del intelecto, personalidad y habilidades, sin embargo, recuerdan muy poco de esa etapa de desarrollo inusitado en que adquieren su “yo”, aprenden a hablar, caminar..., en su relación estrecha con otros “yos”.


Pero entonces, ¿por qué los niños mayores y los adultos no recordamos prácticamente nada de nuestra niñez temprana, si sabemos que los bebés sí pueden acordarse de sucesos pasados? Esto ocurre a causa de una alteración dentro de la memoria explícita, concretamente en la Memoria episódica. Ésta se encuentra relacionada con la evocación de recuerdos específicos que podemos usar para planear acciones futuras, y por tanto predecir lo que va a ocurrir (cuando nos enfrentamos a un desengaño amoroso, y permanecemos más alerta a partir de eso). El mismo Tulving (2002) limita el uso del término “memoria episódica” a situaciones en las que se reviven algunos aspectos del episodio original, lo que él denomina “viaje mental en el tiempo”. 

Sin embargo, como expresa Baddeley (2010) somos capaces de conservar la Memoria semántica, que en contraste con la episódica, posee una naturaleza de carácter general, que va mucho más allá del significado de las palabras, y se extiende a atributos sensoriales (el color del cielo) así como el conocimiento general sobre el funcionamiento de la sociedad (como guardar silencio cuando un profesor entra al aula, cómo se espera que nos comportemos en función de situaciones concretas dentro de una cultura.) 


Para una comprensión más extensa cabe enfatizar en algunas de las teorías provenientes del campo de la psicología del desarrollo, las cuales explican otras posibles causas de nuestra pregunta. Estas nos explican que como los bebés no manejan el lenguaje esos recuerdos se almacenan de manera no verbal, lo que los hace irrecuperables una vez que empezamos a codificar la información verbalmente. Por otro, también puede tener que ver con el concepto de “yo” o identidad personal. Hasta que no se desarrolla la noción de “uno mismo” no se tiene capacidad para organizar las experiencias vitales del modo en que lo hacen los niños mayores de cuatro años. Tal vez por ese motivo los primeros recuerdos datan de los dos a tres años en la mayoría de los adultos, siendo estos recuerdos de eventos altamente impresivos. Una hipótesis biológica de amnesia infantil muy atinada se enfoca en el desarrollo posnatal con la adición de nuevas neuronas por neurogénesis en el hipocampo en edades tempranas (Dr. Hernández Mesa, C.  2019).


Al final y al cabo el cuerpo humano es tan completo que nos proporciona la suficiente inteligencia como para investigar hasta la última curiosidad que se nos presenta . Con esta última acabamos reflexionando sobre todas las infinidades de diferencias que tiene cada etapa de nuestra vida y la importancia que tiene cada una de ella para un autoconocimiento de nuestras funciones cognitivas y acciones para comprendernos mejor tanto a nosotros mismos como a los demás.


Referencias:


Romero Rayo, M. Castilla Puerta, J.  Morales Rísquez, N. Pérez Martínez, R. Sáez J. Rodríguez, D. (2014). Amnesia infantil y memoria autobiográfica. Amnesia infantil y memoria autobiográfica. http://www.codajic.org/sites/www.codajic.org/files/50%20buenas%20razones.pdf#page=24

Asselin, F. Cruz Sánchez, F.  (2019). ¿Por qué la formación de los futuros padres? 50 buenas razones. Academia.edu. https://www.academia.edu/download/54985102/Amnesia_infantil_y_memoria_autobiografica.pdf

Baddeley, A. Anderson, M.C. y Eysenck (2010). Memoria Humana. Alizanza Editorial. 

Tulving, E. (2002). Episodic Memory: From mind to brain. annualreviews.org. https://www.annualreviews.org/doi/abs/10.1146/annurev.psych.53.100901.135114



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